La forma en que encajan los dientes influye mucho más de lo que puede parecer a simple vista. No solo afecta a la estética de la sonrisa, sino también a la masticación, la pronunciación, la respiración y el desgaste dental con el paso del tiempo. Cuando hablamos de causas y tipos de sobremordida, nos referimos a una de las maloclusiones más frecuentes dentro de las alteraciones de la mordida.

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La sobremordida se produce cuando los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores al cerrar la boca. Puede presentarse de forma leve o manifestarse como una sobremordida profunda o mordida profunda, que implica un solapamiento vertical más marcado. Sus causas suelen estar relacionadas con factores genéticos, alteraciones en el crecimiento de los maxilares, hábitos orales mantenidos en el tiempo o una posición dental inadecuada. 

En Andes Clínica Dental abordamos estas alteraciones desde una perspectiva global, ya que una mordida incorrecta puede comprometer tanto la función oral como el equilibrio bucodental diario.

¿Cuáles son las causas y tipos de sobremordida?

La sobremordida se produce cuando los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores al cerrar la boca. Puede presentarse de forma leve o como sobremordida profunda o mordida profunda, cuando el solapamiento vertical es más marcado y puede llegar a afectar a la función de la mordida o provocar contacto con los tejidos blandos.

Al hablar de causas y tipos de sobremordida, conviene tener en cuenta que no suele haber un único origen. En muchos casos intervienen varios factores a la vez, como la predisposición genética, alteraciones en el crecimiento de los maxilares, una posición dental inadecuada o ciertos hábitos orales mantenidos en el tiempo. La American Academy of Pediatric Dentistry recuerda que el diagnóstico y tratamiento tempranos de las alteraciones del desarrollo dentario y de la oclusión pueden favorecer una mordida más estable, funcional y estética, especialmente durante el crecimiento. 

Dentro de los tipos de sobremordida, es importante diferenciar los casos leves de aquellos más severos, en los que el exceso de cobertura vertical puede influir en la masticación, el desgaste dental o la salud de los tejidos orales. Además, la sobremordida no es la única alteración de la mordida: también existen la mordida abierta y la mordida cruzada, que pueden modificar la oclusión y requerir una valoración específica.

Qué otras mordidas alteradas conviene conocer

Para entender mejor este problema, conviene situar la sobremordida dentro del conjunto de las maloclusiones. No todas las alteraciones de la mordida se presentan de la misma forma ni tienen las mismas implicaciones clínicas, por lo que diferenciarlas bien es clave para orientar el diagnóstico.

La mordida abierta aparece cuando, al cerrar la boca, algunos dientes superiores e inferiores no llegan a contactar entre sí. Esta falta de contacto puede dificultar el corte de los alimentos y, en algunos casos, relacionarse con hábitos mantenidos durante la infancia, como la interposición lingual o ciertas dinámicas orales alteradas.

La mordida cruzada, en cambio, se produce cuando uno o varios dientes superiores muerden por dentro de los inferiores. Puede afectar al sector anterior o posterior y estar relacionada tanto con la posición de los dientes como con discrepancias en el desarrollo de los maxilares. Por eso, al valorar los tipos de sobremordida, también conviene analizar si existe alguna otra alteración asociada que esté modificando la oclusión de forma conjunta.

Qué consecuencias puede tener una mala mordida

Una mala mordida no siempre provoca dolor o molestias desde el principio, pero sí puede afectar a la función oral y al mantenimiento de la salud bucodental con el paso del tiempo. Cuando los dientes no encajan correctamente, puede resultar más difícil masticar con comodidad, repartir bien las fuerzas de la mordida y mantener una higiene eficaz en determinadas zonas.

Según el caso, una mordida alterada puede favorecer el desgaste irregular del esmalte, la sobrecarga en algunos dientes, la irritación de tejidos blandos o una sensación de cierre incómodo al morder. En los casos de sobremordida profunda, por ejemplo, el exceso de solapamiento vertical puede aumentar la presión sobre los dientes anteriores y comprometer el equilibrio de la oclusión.

En niños y adolescentes, además, el diagnóstico precoz tiene un papel especialmente importante. Detectar a tiempo una alteración de la mordida permite valorar su evolución y plantear, si es necesario, un tratamiento que ayude a mejorar la función, la estabilidad y el desarrollo oral a largo plazo.

Cómo corregir sobremordida y otras alteraciones de la mordida

Corregir la sobremordida y otras alteraciones de la mordida requiere siempre una valoración individual. El tratamiento depende de la edad del paciente, del tipo de maloclusión, de si el problema es principalmente dental o esquelético y del estado general de la boca.

La base del tratamiento suele estar en la ortodoncia dental, ya que permite corregir la posición de los dientes y mejorar la forma en que encajan ambas arcadas. Según las necesidades de cada caso, puede recurrirse a ortodoncia invisible, a brackets o a otra aparatología complementaria.

En algunos pacientes, además, es necesario corregir hábitos que pueden agravar la maloclusión, como la respiración oral, la interposición lingual o ciertas dinámicas musculares alteradas, especialmente durante el crecimiento. Por eso, hablar de corregir sobremordida no implica una única solución, sino elegir el abordaje más adecuado para conseguir una mordida más estable, funcional y equilibrada.

Tratamientos de Andes Clínica Dental para corregir la mordida

En Andes Clínica Dental abordamos las alteraciones de la mordida desde un enfoque personalizado, basado en un diagnóstico preciso, una planificación individualizada y un seguimiento adaptado a cada paciente. Entre las opciones de tratamiento se encuentran la ortodoncia dental, la ortodoncia invisible y los brackets, orientados a corregir problemas de alineación y maloclusión tanto en jóvenes como en adultos.

Cuando valoramos una sobremordida, una mordida profunda o una mordida abierta, no observamos solo la posición de los dientes. También analizamos la función masticatoria, la higiene, el desgaste y la estabilidad de la mordida para decidir cuál es la opción más adecuada en cada caso. Este enfoque permite plantear tratamientos más completos, ajustados a las necesidades reales de cada paciente.

Además, hay señales que conviene revisar cuanto antes, aunque no exista dolor. Entre ellas están que los dientes superiores cubran demasiado a los inferiores, que algunos dientes no contacten al cerrar la boca, que una arcada muerda por dentro de la otra o que la masticación resulte incómoda. También es recomendable consultar si hay un desgaste llamativo, respiración oral persistente o hábitos en niños que puedan alterar el desarrollo de la mordida.

Conclusión: sobremordida y otras maloclusiones

Comprender las causas y tipos de sobremordida nos ayuda a ver que la mordida no es solo una cuestión estética. Alteraciones como la sobremordida, la mordida profunda, la mordida abierta o la mordida cruzada pueden influir en la masticación, en el desgaste dental y en la estabilidad de la boca a largo plazo. Por eso, identificarlas a tiempo y valorarlas de forma adecuada es clave para prevenir complicaciones y mejorar la función oral. En resumen, podemos destacar que: 

  • La sobremordida puede estar relacionada con factores genéticos, alteraciones en el crecimiento de los maxilares, hábitos orales o una mala posición dentaria.
  • La mordida abierta y la mordida cruzada también forman parte de las maloclusiones más frecuentes y requieren una valoración específica según sus características.
  • La ortodoncia dental, la aparatología y la corrección de ciertos hábitos pueden ayudar a mejorar muchos de estos problemas en función de la edad y del tipo de caso.
  • Ante signos como mal cierre, desgaste, dificultad al masticar o cambios en la forma de encajar los dientes, conviene acudir a un especialista.

En Andes Clínica Dental entendemos que una buena mordida forma parte de una salud oral más completa. Por eso, acompañamos este tipo de casos con una valoración profesional, siempre desde un enfoque personalizado y orientado a mejorar tanto la función como el equilibrio bucodental.